Como ya estoy un poco cansada de las patatas para acompañar cualquier segundo, seme ocurrió aligerar este típico fritanga Americano.
A veces mola disfrutar con esos aros fritos de los establecimientos de comida rápida tan gordos que parecen calamares a la romana y que llevan más bien poco de cebolla, pero siendo sinceros, sientas pesados, son insanos por donde se miren y sienten tan pesado como si comieras piedras.
Así que aunque quitar rebozado va en detrimento del sabor, lo prefiero mil veces así que con esa acumulación de grasa y aceite.
Son fáciles y rápidos de hacer y quedan muy buenos. Los primeros mordiscos se hacen un poco raros pero en cuanto empiezas no puedes parar, están riquísimos^^ Si los acompañas con ketchup, mostaza, mayonesa o cualquier otra salsa casera, están todavía mejores!
Ingredientes:
- 1 cebolla mediana
- 4 cdas. cargadas de harina de trigo
- 3 cdas. de queso parmesano (se puede usar parmesano vegano)
- 1/2 vaso de leche
- 1 cda. de vinagre de manzana o de zumo de limón
- 1 vaso de pan rallado
- 1 cda. de aceite de oliva
- Perejil
- Pimentón picante (puede usarse dulce)
- Sal y pimienta
Precalentar el horno a 210ºC.
Se preparan dos mezclas en dos boles diferentes:
En uno se mezcla la harina, el queso parmesano, la leche, el vinagre o zumo de limón, la sal y la pimienta. Debe quedar una pasta espesa como un puré, que pueda impregnar los aritos.
En el otro se mezcla el pan rallado, aceite de oliva, el perejil, una pizca de sal y el pimentón. Se tritura con un tenedor para que el aceite empape todas las migas.
Se corta la cebolla a rodajas de menos de 1 cm y con cuidado se van separando los aros de las capas. Se pasan primero por la pasta de harina, se escurren ligeramente y se pasa por el pan rallado.
Se colocan sobre la bandeja del horno con papel sulfurizado y se hornea unos 10-15 minutos en la parte alta del horno (no tanto como para la función de gratinar pero sí para que le toque el calor más directo). Deben quedar tostados y sin quemarse.
A mi no me ha hecho falta girarlos, ya se hacían por ambos lados ellos solitos. Justo al salir del horno se salan un poco más para que no estén sosos y ¡voilà!
Para hacerlos aun mejores, se puede hacer una salsa picante con un poco de ketchup y tabasco o una salsa rosa o salsa brava, os aseguro que cuando empiezas ya no hay stop!



