16 de marzo de 2015

Disfrutar* (Barcelona)




Los sucesores del Bulli

C/ Villaroel, 163

Disfrutar abrió el 9 de diciembre (siguiendo la línea de su restaurante Compartir de Cadaqués) y en menos de un mes estaba en el top 5 de restaurantes en Barcelona de TripAdvisor. Esa colocación en tan poco tiempo es bastante increíble. Y aún ahora sigue manteniéndose entre los 15 primeros

Hay quien piensa que es un timo, lo que te dan por lo que pagas. Igual lo es. 

Esa claro que si acudes a un restaurante así, llevado por los ex-jefes de cocina de ElBulli (Oriol Castro, Eduard Xatruch i Mateu Casañas) tienes que saber a lo que vas.
Yo le tenia tantas ganas que me conocía la carta entera sin aún haberlo pisado.

Ni vas a saciar tu apetito ni ha llenarte la boca, vas a ver otro tipo de creaciones, bocados diferentes, trampantojos y cosas que probablemente no verás en otra parte, a 'disfrutar' de inventos y combinaciones originales.

Mi sensación tras haber ido a cenar no es la de haber comido en un restaurante, sino la de haber ido a probar y experimentar, la verdad es que con buen sabor de boca. 

Tampoco lo voy a llenar de flores porque creo que el mérito que tiene es que se han dedicado a elaborar platos basados en sorprender al cliente y  con falsas elaboraciones, trampantojos y cosas que no son lo que parecen. Es una línea culinaria poco común (no en todos los platos), que a nivel de investigación es muy interesante pero a nivel culinario no creo que vaya a evolucionar tanto ni a hacerse popular.

Lo que pagas y lo que vale es la originalidad y la sorpresa de cada plato. 
No es la cocina que me gusta ni a la que me gustaría dedicarme, ya que está más cerca de la ciencia, las balanzas y las provetas que de la cocina de autor o la cocina creativa; pero la experiencia me ha encantado y no me arrepiento de haber pagado ese dinero.

En mi opinión es algo que merece la pena probar, pero como todo, eso es objetivo y que cada uno decida en que se va a dejar su dinero.


Disfrutar solo tiene dos menús degustación: Uno más corto por 68 € y el Festival por 98€ (sin bebidas), de 25 platos. El nuestro! 
Y he aquí los platos del Festival:

Caipirinha de melón: Bien para abrir el apetito, un ácido agradable de combinación de menta y melón.

'La remolacha que sale de la tierra': La camarera agitaba el tarro y salían de entre las semillas de sésamo ('la tierra'), eran como un merengue pero aún más ligeras, a mi me supieron poco a remolacha.


Lazo crujiente de cansalada ibérica curada: me recordó a los 'fingers' de patata que compraba de peque con sabor a ketchup pero con el jamón, un buen recuerdo,
Avellanas garrapiñadas con saúco: Petaba en la boca y liberaba una crema de avellana deliciosa.
Polvorón de tomate con Caviaroli de Arbequina: Misma textura que el polvorón pero con sabor a tomate, sorprendente y algo denso.  

Ravioli transparente de pesto con agua de parmesano: Sencillo y gracioso, la albahaca y los piñones encerrados en un saquito trasparente que había que mojar 5 segundos en suero de parmesano, como un pesto deconstruído.  

'Disfruta' de oliva: Esferificaciones, (¡por fin!) La oliva verde buenísima, la negra no sabía a oliva negra, era muy ácida. El pan era para mojar el aceite de arbequina de la base, un sabor increíble, habría hundido la cara en ese aceite. 



Galleta de Idiazábal ahumado con manzana: Crujiente y fresquita, como la galleta de nata de Artiach pero con sabor a idiazábal, acompañado de un chupito de jugo de manzana, muy logrado. Flipante, más por la forma que por el sabor. 


Yema de huevo crujiente con gelatina de setas: La tempura de huevo espectacular, líquida y caliente, brutal. Una buena combinación con las setas pero la gelatina era algo aguada. 

Bocata aéreo de marisco y aguacate: Súper ligero, se rompía al morderlo. El relleno muy bueno (¿Cuándo queda mal el aguacate con algo?). El pan era casi como merengue. 

Anchoas, requesón de almendra con trufa, miel de aveto y piñones: La cantidad ideal de requesón para no resultar pesado, muy dulce pero un vicio, no pararía (aunque no me sabía a almendra, el sabor de la trufa y la miel le restaban importancia). La anchoa con el pan, qué decir, la calidad de la anchoa premia todo lo demás. 


Caballa marinada con taboulé de coliflor y ceps: Otro espectaculo, la caballa tierna y perfecta y el cous-cous combinaba ideal. 

'Nuestros' macarrones a la carbonara: La camarera echaba la 'carbonara' con sifón y un poco de queso. Los macarrones son hechos con caldo de jamón, y la carbonara no estaba muy claro. Es el plato del que más se habla del restaurante. Interesante imitación pero no tan bien lograda: un poco fríos y se deshacían enseguida al mezclarlo. 


Sashimi vegetal: El plato menos sorprendente. Una combinación de vegetales marinados cada uno con otro sabor que no recuerdo, muy ordinario. 
Tuétano de vieira con caviar oscietra: Una textura de verdadero tuétano, muy mantecoso pero sabor de vieira. 

Mejillones con guisantes en salsa verde: Otra vez esferificaciones de guisante, muy agradable cuando petan en la boca y liberan el sabor, el mejillón enorme y con un sabor súper potente a mar, no había probado nunca un mejillón así. 

Navajas con crema de trufa: Una buena combinación, el resultado era muy cremoso. La planta es una Ficoide Glacial (una hoja amarga que libera agua al morderla) con espuma de limón para limpiar la boca.

Salmonete con papada y ñoqui de berenjena: Tan simple y tan increíble, uno de los platos que más me gustó. El salmonete con la papada no podía ser más tierno y con tanto sabor. Los ñoquis con sabor a berenjena ahumada buenísimos. Se me hizo exageradamente corto. 
El plato del día era bacalao en tempura con una vinagreta agridulce sobre una hoja de lechuga. Un aire muy japonés peculiar.


Láminas de ternera: Carne de Wagyu con royal de foie, pan de coca tostado y reducción de vino, otro que me pediría ración doble. El foie con la ternera es para llorar, la salsa le da el contraste dulce y el pan el punto crujiente. Se me cae la lágrima al recordarlo...

La mandarina: Sorbete cremoso de mandarina en una cáscara, normal y corriente. 
Cornete de pastel de queso con helado de cereza: Delicioso el cheesecake en cornete, y el helado muy bueno aunque exageradamente dulce.  
Pan de crema catalana con cous-cous de naranja sanguina: El corte de crema catalana muy bueno con la miel, de textura entre flan y bizcocho que se fundía en el paladar. El cous-cous en mi opinión sobraba, demasiado ácido y con poco sabor, que no iba con el gusto de crema catalana.
Pimientos de chocolate, aceite y sal: Una forma del clásico 'Pa amb oli i xocolata' catalán muy gracioso. Uno llevaba guindilla y el otro menta, el de guindilla mejor, genial con el aceite aunque yo hubiera usado chocolate negro en lugar de con leche. 

Lionesas de café: Bien para terminar. La textura de la lionesa es la misma que la del bocata aéreo, casi como un merengue pero más ligero.  

Lo dicho, que había platos sorprendentes y otros que no tanto pero nos quedamos llenos y con un buen sabor de boca. Los emplatados muy originales en linea con el contenido del plato.

Dos menús Festival y dos botellas de agua de litro por unos 205€. A pesar de no ser barato es una gran recomendación para ir y probar este tipo de cocina en un ambiente muy atractivo y tranquilo.

3 comentarios:

  1. Vaya festín!! Se ve todo espectacular!!

    Besos

    ResponderEliminar
  2. Madre mía que de cosas, que lujo para el paladar, me alegro de que hayas disfrutado !!

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Todo perfecto Mireia!!
    Totally agree!
    Enhorabona pel post i la percepció.
    Una abraçada! comencem setembre*

    ResponderEliminar

Vuestros comentarios son indispensables para el blog, ¡mil gracias!
Podéis escribirme a mirecosti@gmail.com